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El lenguaje de la fantasia

La oportunidad única de  empatizar con nuestros hijos se nos presenta en una forma básica e la manera más directa de accesar a su mundo de imaginación, juego, improvisación, donde todas las posibilidades surgen en un mismo instante.

Los diálogos con nuestros hijos sobre lo que queremos “enseñarles” se verán siempre puestos a prueba en la coherencia de nuestros actos dia a día, sin embargo nuestras conversas serán no obstante las menos integradas en su cognitivo linguistico, que no es tan abstracto como el lenguaje de un adulto.

Es el lenguaje de la fantasia con todas sus posibilidades lúdicas que les prepara para enfrentarse al mundo a cada instante.

Lo animado, la imaginación ilimitada, omnipotente, el juego, la adivinanza, la curiosidad, la sorpresa, lo inesperado, lo instintivo y vital son herramientas a nuestro favor para entrar en su mundo; su ser abierto a la vida y como me gusta llamar; “su dragón”.

Como padres y/o acompañantes entramos y nos adaptamos a su mundo de formas y colores y no ellos al nuestro de reglas y relojes. Rompiendo con nuestros patrones conductuales introyectados desde nuestra propia infancia: de cómo comportarnos en cada circunstancia y exigencias morales, incluyendo deberes y costumbres, no importando lo que realmente sentimos, creemos o dudamos. Guiarnos por nuestras fantasias guardadas en los cajones del olvido nos reconectará con un poderoso y atractivo relacionamiento con nuestros hijos.

El sentido común y el humor son fundamentales para que el niño/a acepte órdenes. “Anda a bañarte” no es lo mismo que “¡Hagamos una carrera al baño!”. Evite largas y complicadas explicaciones de las reglas, debes tratar de ser simple. Justificar estas explicaciones ante un niño/a de 2 ó 3 años solo servirá para confundirlo/a y no le permitirá tener claro qué cosas son fundamentales y cuáles son debatibles.

El lenguaje de la fantasía nos brinda la oportunidad de entrar en un mundo de expresión pura, sentimientos reales o guardados en nuestro inconsciente, quizás desde niños y será no solo lo más sano, sino lo más creativo, abierto y espontáneo para nuestra responsabilidad como educadores.

Experimentar el cuenta cuentos, el científico, el clown o payaso, actor, el compositor, superhéroe etc..que todos llevamos dentro nos situará en un nivel donde la democracia es más fácil de acontecer, y donde además nos ayuda a sanarnos del mundo con predominancia patriarcal opresora, asistencialista y dictadora desde donde fuimos educados, limitados y encuadrados. Creando así una mínima tendencia hacia formas distintas de relacionamiento y aprendizaje auténticas y dignas de transmitir.